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DESARROLLO TECNOLÓGICO DEL DIQUÍS |
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Guillermo Eladio Quirós Álvarez
Se identifican y evalúan los principales rasgos tecnológicos de los amerindios durante el periodo tardío. Se encuentra que el manejo de la piedra y la forma esférica fue ampliamente utilizada, inclusive en obras de mayor dificultad tecnológica.
Ubicada la cantera madre al lado del Cacicazgo Mayor de los Turucacas en la Fila Grisera, se analizan los motivos y razones sociales para utilizar las esferas como mojones para señalar las fuentes de agua, límites y ubicación de recursos naturales valiosos para aquella cultura.
Se postula una relación de admiración e identidad cacique-autoridad vs esfera-sol-luna, que se apoya en la superioridad del campo gravitacional derivado de los astros para conducir las aguas (a su vez fuente de proteína para el pueblo), de su calor para evaporar el exceso de agua en campos de cultivo y territorios de aquel reino (caracterizado por altas precipitaciones e inundaciones periódicas) y de las fases de la Luna para regular mareas (y con ello aguas costeras y pesca), inundaciones y fertilidad.
I identify and evaluated the indigenous technological features during the late period. I found the stone and spherical form was widely used, also in more technological difficulty task.
After to find mother quarry at side of principal Turucaca town over Fila Grisera, I analyzed motives and social reasons to utilize the spheres like landmarks to sign springs, borders and high value natural resources places for that culture.
I proposed a relationship based on admiration and identity cacique-authority vs. sphere-sun-moon, which are based on the gravitational field superiority over the waters movement (waters protein source for the people), from the heat to evaporate water excess on soils in that kingdom territories (with high precipitations and periodical inundations) and the moon phases to regulate tides (coastal waters and fishery), inundations and fertility.
Las múltiples e interesantes investigaciones y trabajos hechos sobre las esferas de piedra, no ha establecido con certeza su origen y propósito Sus creadores ignoraban que su cultura iba a desaparecer como resultado de la intromisión del europeo. Gobernaban y propiciaban un desarrollo de acuerdo a sus intereses y no para ser exhibidos en un museo. Por ello hay que analizar la naturaleza, la distribución geográfica y la dimensión de las piedras en su contexto ambiental, social y tecnológico, para comprender su significado. Este manuscrito es un aporte con esa orientación.

Fig. 1 Esfera de piedra de un metro de diámetro hallada en el Valle del Diquís. Son notorias las irregularidades (marcadas con flechas algunas de ellas), las cuales pudieron haber sido causadas por procesos de exfoliación debido posiblemente al calor por quemas in situ[3]. Colección del Museo Nacional de CR.
Históricamente de las piedras ha llamado la atención:
© Su distribución aleatoria pues se han encontrado en 250 sitios diferentes, distribuidos en los valles de El General, Coto Brus, Coto Colorado, Diquís, isla del Caño, Golfito, Sierpe; entre otros lugares del suroeste de Costa Rica. Algunas se hallaron dispuestas en curiosas disposiciones geométricas, lo que ha propiciado explicaciones sobre su origen utilizando relaciones astronómicas y de origen alienígena (Hoopes, 2001).
© Su diámetro varía entre 20 y 250cm (escala geométrica del mismo orden de magnitud que el hombre) y su peso máximo alcanza los 15.000kg (Hoopes, 2001).
© Su construcción se ha ubicado entre los años 600-1500 D.C. (Lothrop, 1963).
© Las más grandes descansaban sobre montículos de piedra (Lothrop, 1963).
© Cuanto mayor diámetro más acercamiento a la curva matemática perfecta (Lothrop, 1963).
© Su simetría esférica es alta para una obra tecnológica de aquella época: desviaciones geométricas del orden del 6% en diámetros cercanos al metro (Hoopes, 2001).
© Esta información proveniente de unos 20 autores, de alguna forma no ha hecho hincapié en contribuir a establecer la capacidad intelectual y tecnológica de sus arquitectos.
Se ha demostrado con base en estudios comparativos de cerámica, oro y jadeita; que las culturas del Valle de Diquís se mezclaron con las culturas indígenas del Noroeste de Panamá, más avanzadas que las originales del Valle (Drolet, 1988.b), las cuales a su vez fueron influenciadas por las culturas del norte de Colombia de origen inca (Quesada, 1980; Fernández y Quintanilla, 2000). También recibieron la influencia directa de las culturas olmeca, maya y azteca a lo largo de su historia (Quesada, 1980; Snarskis, 1983; Langue, 1988). Esta influencia de culturas supuestamente mas desarrolladas tecnológicamente, catalizó el establecimiento de clases sociales dominantes que alcanzaron un buen nivel tecnológico (Drolet, 1988).
Los finos trabajos en oro de la región, demuestran refinado conocimiento del trabajo en metal y del uso de herramientas de alta dureza, las cuales permitieron elaborar objetos más complicados en la forma que la esfera. La Fig.2 evidencia que estas curvas matemáticas fueron conocidas y trabajadas tecnológicamente: tres círculos concéntricos que rodean una superficie parabólica central.

Fig. 2 Objeto de oro correspondiente al período 500-1550 D.C.. Observe que se trata de un arreglo de tres círculos concéntricos y una superficie central parabólica que sale de la figura. El diámetro exterior del círculo exterior excede los 10cm. Colección BCCR.
Edificios de madera. Al conquistador Vásquez de Coronado (Fernández Guardia, 1908) le asombra la infraestructura que encuentra en el Valle del Diquís, organización social y cantidad de habitantes. De sus anotaciones se deduce que se trataba de una villa fortificada, cuyos edificios estaban dispuestos simétricamente en arreglos triangulares, con manejo de fosos, trampas, casas con troneras, estratégicamente colocada en medio de canales, lo cual les permitía resistir el ataque de otras tribus de similar poderío. Cientos de palenques de este tamaño, constituían un núcleo que debía tener al menos un eje mayor de 3km de largo y un área del orden de 700ha. Dimensiones similares encuentra Quesada (1980) en el sitio Cutris: una ciudad de 850 ha con calzadas de hasta 20m de ancho debidamente señalizadas -visibles en fotografía aérea-, así como 8 palenques multifamiliares de más de 30m de diámetro para albergar unas 200 personas cada uno.
Tales estructuras, si bien de madera, por su amplitud y complejidad requerían de arquitectos para su diseño y construcción, así como de obreros especializados en hacer los cortes y las uniones entre los duros troncos (entre ellos: almendro, guayacán, nazareno), los cuales alcanzaban las dos brazas -3.5m de diámetro-, por lo que pesaban hasta 20 toneladas cada uno. Estas columnas y las dimensiones referidas, permiten estimar edificios con superficies del orden de 1250m2 de sección transversal y 25m de alto, los cuales serían derribados por el empuje de los vientos alisios que soplan al inicio de la época seca, a menos que tuviesen columnas del orden referido.
Tal obra requirió de herramientas en piedra de alta dureza como las que se han hallado (Fig.3), o bien de aleaciones metálicas tales como las encontradas en el Valle del Diquís (Lothrop, 1963); tecnología útil para tratar la piedra en las canteras.
Fig. 3 Herramientas de piedra, cuya dureza, forma y dimensiones, se pudieron haber utilizado para rasgar, exfoliar y romper la diorita. En la esquina inferior derecha se muestra un patrón de longitud para apreciar mejor las dimensiones de las herramientas. Colección del Museo Nacional de CR.
Acueductos. Los encontramos en el Sitio Guayabo como una respuesta al deseo del gobernante por tener acceso al agua con las mayores facilidades. Un capricho que indica el valor y nivel de autoridad en esta sociedad, pues tan solo a 50 metros discurre el riachuelo próximo. En términos de avance tecnológico el manejo de la piedra es de alto nivel y demuestra que existían técnicos que conocían de la exfoliación de las rocas y que tenían las herramientas para lograr simetrías importantes. La tecnología demostrada supera la requerida para la construcción de las esferas.
Tronos de piedra. En el ANEXO 1 se presenta una discusión sobre los tronos de los caciques presentados en la Figs. 4, 5. El primero corresponde a una monopieza labrada con esmero, la cual proporciona información sobre los conocimientos tecnológicos en aquella cultura, a saber:

Fig.4 Monopieza de piedra posiblemente utilizada como trono cacical, que tiene las dimensiones indicadas. En la parte superior descansa una regla-patrón de 1 metro de longitud, para facilitar la apreciación de sus dimensiones. La base es un círculo de 58cm de diámetro. Colección del Museo Nacional de Costa Rica.
La Fig. 5 es el asiento cacical de mayor altura encontrado en la exposición del Museo Nacional. En esta fotografía se aprecia la forma superior e inferior constituidas por secciones parabólicas centradas en su eje, cuyas curvas son de 87cm de longitud y 13cm de concavidad. Esta forma es una evidencia más del manejo de las superficies parabólicas por parte de los amerindios como diseño de uso frecuente en su cultura.

Fig. 5 Trono cacical hecho de piedra labrada, con dimensiones similares a las sillas que se utilizan hoy día, el cual descansa sobre tres patas cónicas. Se indican las dimensiones en la figura. Una regla-patrón de 1 metro de longitud descansa sobre la superficie parabólica superior para facilitar la apreciación de sus dimensiones. Colección del Museo Nacional de Costa Rica.

Fig. 6. Petroglifo colocado a la entrada de la villa del Señor de las Aguas sobre la Fila Grisera en el Valle del Diquís (Quirós, 2004,c). El símbolo utilizado es un trono cacical parabólico de 3 patas.
Calzadas. El diseño, las dimensiones y la tecnología de construcción, evidencian que nuestros aborígenes disfrutaban de un notable desarrollo tecnológico (Quirós, 2004):
Soportaban las esferas más pesadas encontradas (30 ton/m2).
Su diseño demuestra conocimientos importantes en Física e Ingeniería.
Cubrían un total de 1745km de largo.
Constituyeron un medio tecnológico para poder llevar a grandes distancias piedras para acueductos, bases de edificios, estatuas; así como troncos maderables de 10 a 25 metros de largo, que usaban en la construcción de sus edificios. El rodamiento de esferas tenía un beneficio tecnológico: compactaban las calzadas aumentando su durabilidad, lo cual habían aprendido con el arrastre y giro de troncos pseudo-cilíndricos.
Canteras. Se ha determinado que Fila Grisera fue el centro de poder del grupo social Turucaca-Couto que pobló los valles y regiones donde se han hallado las esferas de piedra (Quirós, 2004,c). Sol-Castillo (2001: 118-119) identifica al menos tres sitios en un radio de 2500m donde otros autores y él mismo halló canteras de diorita y esferas en proceso de construcción: sitio Cansot a 400m (Hernández, 2001; Quintanilla, 1992), sitio El Silencio a 2500m y el sitio Batumbal (Quintanilla, 1992; Badilla, 2000 Por lo tanto el Cacique Mayor de aquella cultura tenía a su disposición el material requerido para construir las esferas y lo utilizó para ello.
De los razonamientos y argumentos expresados supra, se infiere que:
Persiste un hecho sin explicación aparente: ¿Por qué solo en el Valle del Diquís y alrededores se dio la cultura de esferas?. ¿No era el conocimiento de la piedra y la geometría patrimonio de una cultura más amplia geográficamente?.
© Una respuesta se encuentra en la Naturaleza que les rodeaba, especialmente el río y las inundaciones, su fuente primordial de vida, pero a la vez la base de su cultura agrícola y de su orden social. Por ello las esferas pudieron tener origen en la necesidad social y económica de marcar las propiedades, una marca que permaneciera in situ asegurando el poder y el orden social, por encima de las inundaciones. Así cada familia poderosa y cada cacique podían recuperar sus terrenos devastados, al igual que lo hicieron los antiguos habitantes del Bajo Egipto. Por ello también el uso de montículos reforzados con paredes de piedra (Lothrop, 1963), los cuales daban la seguridad deseada y hacían resistir ante el empuje de las aguas las esferas. Montículos que representaron un lugar seguro para los pobladores y que terminaron siendo el asiento de las culturas sucesivas, tal como se deduce del trabajo de Lothrop al enumerar las capas de tiestos provenientes de varias épocas que se encuentran acumulados al lado de los montículos. Capas que alcanzan entre 110 y 190cm de espesor y que indican las sucesivas ocupaciones y evolución del hombre americano (Quintanilla y Badilla, 2001).
Al carecer aquella cultura del compás magnético, fijaban la línea imaginaria este-oeste como referencia geográfica. Tal estimación tiene una desviación anual importante, lo cual puede resultar en la ubicación desalineada de los glifos respecto de las esferas.
Un análisis lógico-matemático del significado de estas figuras permite concluir que ambos arreglos se refieren a un mismo concepto expresado mediante dos escalas diferentes, a través de formas geométricas congruentes. Por ejemplo la distancia entre esferas y glifos representa la misma distancia en ambas. Por lo tanto estos arreglos presentan la distribución geográfica de las principales fuentes de agua en la región, las cuales eran esenciales para asegurar la vida durante las sequías, la producción agrícola, la pesca y la demarcación de territorios por el discurrir de los ríos y las mareas en la costa.
El arreglo situado en el Valle del Diquís estaba sujeto a las inundaciones del río, el otro sobre una colina (Fila Grisera) a 300msnm domina el valle; y desde allí resulta sencillo restablecer dominios y ordenar a súbditos. Por esta fuerte asociación que se ha encontrado, las esferas de piedra fueron el sello que el cacique mayor utilizó posiblemente al principio para marcar territorios sujetos a las inundaciones, pero luego para indicar de manera general que aquella región estaba bajo su dominio.
© Como parte de esta lógica el diámetro de las esferas se debe referir a la importancia de las fuentes de agua, o su potencial hidrológico o la importancia social o la riqueza de sus pobladores o de su cacique local.

Fig.8 Estatua-hombre que representa un personaje cuyas dimensiones naturales permiten establecer rasgos morfológicos de los amerindios. Sobre la pierna izquierda descansa una regla de 1 metro de longitud. Se indican dos dimensiones críticas. Fuente: Museo Nacional de Costa Rica, exposición permanente.
Esta figura tiene forma y proporciones humanas: 162cm de alto, 50cm de espalda y 39cm de planta del pie a rodilla; dimensiones regulares para una persona que lleva a cabo una vida con actividad física intensa. Comparando esta última distancia con la altura media de las supuestas mesas de piedra y algunos metates labrados que se exponen en el Museo Nacional (Figs. 4, 5), resulta que estas piezas tienen esa misma altura media, lo cual indica que su uso más se asemeja a una silla que a un instrumento de cocina. Por otro lado las elaboradas figuras que adornan la parte inferior y los bordes del asiento (Fig. 9), evocan conceptos sofisticados que no corresponden a una simple mesa y menos un metate, como bien argumenta Ferrero (2001).

Fig.9 Grabado inferior de un trono. Note la fina elaboración geométrica de los poderes que emanan del personaje aludido (posible chamán) con proyecciones espaciales. Fuente: colección del Museo Nacional de Costa Rica.
El trono recuerda el poder y la sabiduría del cacique o chamán. Por ello también expresa su conocimiento y virtudes como se demuestra por el grabado. Dentro de esta lógica la superficie parabólica superior puede bien representar la bóveda celeste, sobre la cual se sentaba la autoridad de la villa.
Las sillas labradas de menor altura, deben corresponder a sus mujeres o niños herederos, pues de nuevo sus alturas guardan relación con la escala humana referida y proporción con los tronos mayores.
Como parte de esta publicación, conviene sugerir un método simple a través del cual se pudo elaborar una esfera de piedra, con base en la tecnología de la época descrita en párrafos anteriores.
1. Drolet, R.P. 1988. A brief review of the archaeology of the Diquis Delta in relation to its interconnections with the surrounding areas: Development of Terraba Basin sites, Pacific Southern Costa Rica. En la página Web http://www.cml.upenn.edu/costarica/eng/resources_database_archeology.htm
2. Drolet, R.P. 1988,b. The Emergence and Intensification of Complex Societies in Pacific Southern Costa Rica. Costa Rican Art and Archaeology: 163-188, Boulder, Co.
3. Fernández de Oviedo, Gonzalo. 1970. Historia general y Natural de las Indias. 5 tomos. Editorial Atlas. Madrid.
4. Fernández Guardia, Ricardo. 1908. Cartas de Juan Vásquez de Coronado, Conquistador de Costa Rica. Imprenta de la viuda de Luis Tasso. Barcelona.
5. Fernandez, P. and I. Quintanilla 2000 Metallurgy, Balls, and Stone Statuary in the Diquis Delta, Costa Rica: Local Production of Power Symbols. Unpublished PhD. Dissertation.
6. Ferrero-Acosta, Luis. 2001. Entre el pasado y el futuro. Editorial Costa Rica. 248p.
7. Hoopes J.W., 2001. The Stone Spheres of Costa Rica. En página Web http://www.ku.edu/~hoopes /balls/
8. Ibarra, E. 2003. Las Sociedades Cacicales De Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica. 248p.
9. Lange, F.W. 1988 Abstraction and Jade Exchange in Precolumbian Southern Mesoamerica and Lower Central America. Costa Rican Art and Archaeology: 65-88, Boulder, CO.
10. Long, R.R. 1961. Mechanics of solids and fluids. Prentice-Hall, Inc. New Jersey.
11. Lothrop, Samuel K. 1963 Archaeology of the Diquis Delta, Costa Rica. Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol. 51. Harvard University, Cambridge.
12. Quesada López-Calleja, Ricardo. 1980. Costa Rica la Frontera Sur de Mesoamérica. ICT. 288p.
13. Quintanilla, I. 1992. Prospección arqueológica del delta del Sierpe-Térraba, sureste de Costa rica. Proyecto hombre y ambiente en el delta de Sierpe-Térraba. Informe 1. manuscrito, Depto. Antropología, MNCR. San José.
14. Quintanilla, I. y A. Badilla. 2001. El impacto de los fenómenos naturales sobre los yacimientos arqueológicos de la llanura aluvial del delta del Diquís, Costa Rica. Revista Vínculos: Vol. 26. Museo Nacional de Costa Rica.
15. Quirós, G.E. 2004. Cuantificación y aniquilamiento de la población amerindígena en Costa Rica. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
16. Quirós, G.E. 2004,b. La red de calzadas precolombinas: indicador del desarrollo tecnológico. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
17. Quirós, G.E. 2004,c. Desarrollo Científico en el Valle del Diquís. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
18. Sheets, P.2004. Prehistoric Footpaths in Costa Rica. Project Summary. Comunicación personal.
19. Snarskis, M.J. 1983. Patterns of Interregional Contacts as seen from the Central Highlands-Atlantic Watershed of Costa Rica. Inter-Regional Ties in Costa Rican Prehistory: 29-44, Pittsburgh, PA.
20. Sol, Felipe. 2001. Nuevos datos para la Arqueología del Delta del Diquís: una prospección en la Fila Grisera. Revista Vínculos: Vol. 26. Museo Nacional de Costa Rica.
21. Stone, Doris. 1941. Manuscrito: apuntes sobre las esferas grandes de piedra halladas en el sitio Diquís o Grande de Térraba en Costa Rica. Biblioteca de Museo Nacional de Costa Rica. 5 pp.
[1] Físico y oceanógrafo. Consultor en desarrollo marino. oceano@racsa.co.cr
[2] En Internet se encuentra la dirección de la Universidad de Pensilvania: http://www.cml.upenn.edu/costarica/, la cual reporta el estado del conocimiento sobre este tema arqueológico. La misma Universidad sostiene un parque sobre las esferas en Palmar Norte, según anuncian.
[3] Dr. Payson Sheets, comunicación personal.
[4] Sin referencia bibliográfica
[5] Sin referencia bibliográfica
[8] Quirós, 2004,c presenta una mayor discusión de esta analogía.
[9] Para construir hornos solares de 1.5m de diámetro y forma parabólica, el autor debió trabajar con arcilla, yeso y fibra de vidrio en los años setenta ,como parte de su trabajo de tesis en sistemas solares.
[10] La granodiorita es la roca que constituye el 90% de las esferas encontradas.
[11] Contradiciendo la hipótesis de Lothrop (1963).
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