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EL ACERVO PRECOLOMBINO: EL TRABAJO EN BARRO (CERÁMICA)

BLOG DE COMENTARIOS

Por: Ana Cecilia Arias y Sergio Lopez

 

RESUMEN

La Sección de Arqueología de la Universidad de Costa Rica se ha venido replanteando el quehacer arqueológico, por medio de un programa de investigaciones en el Valle Central; derivado de ese programa, queremos ejemplificar el acervo científico de gran valor, logrado sobre el trabajo en barro, esto es, la manufactura de la cerámica precolombina.
El ejemplo que presentamos ilustra con toda claridad, ese conocimiento empírico-científico logrado por las poblaciones del Valle Central entre los 300 a.C. y los 1500 d.C.

INTRODUCCIÓN

Con la arraigada convicción de que la Arquelogía es una ciencia, que si bien estudia el pasado, tiene mucho que aportar en la comprensión del presente, intentamos hacer llegar con este trabajo, algunos conocimientos generales en un caso específico de investigación.

Aunado a ello, citamos nuestra visión del desarrollo histórico de la disciplina en Costa Rica, para explicar los cambios ocurridos en su corta vida.

Hemos seleccionado como ejemplo la primera etapa de un proyecto de investigación, que arrojó información sobre aspectos medulares de la arcilla y su composición y comportamiento al convertirse en cerámica. Consideramos que los conocimientos adquiridos son un aporte valioso para quienes la arcilla es la materia prima que emplean en sus actividades diarias y para quienes estudian los procesos de manufactura de la cerámica antigua.

Al valorar el aporte de esta primera etapa del mencionado proyecto, nos parece conveniente recordar que al respecto se han escrito muchas páginas con datos no del todo comprobados. Ello valoriza aún más los resultados que se exponen, pues constituye la base propicia para profundizar en el tema, por demás amplio y necesario, a la vez que refleja la posibilidad de la Arqueología, en cuanto a su capacidad de generar conocimiento que pueda servir para recrear el presente, rescatando aquello que revitalice nuestro patrimonio cultural y permita intercalar en el espacio que le corresponde en la historia de nuestra sociedad y con ello, dilucidar los criterios de la identidad nacional que nos cobija como costarricenses.

Pensamos que al acercarse el Quinto Centenario, debemos, en la condición de arqueólogos, contribuir con la difusión de información obtenida y con la reflexión que venga a enriquecer nuestro acervo científico.

PARTE PRIMERA

En la actualidad, es casi unánime la concepción de Arqueología como una Ciencia Social. Sin embargo, las desviaciones que se hagan del concepto, llevan a diferentes posiciones, que se manifiestan en la práctica de la disciplina.

Para nosotros, la Arqueología va a ser entendida como la Ciencia Social capaz de acercamos a un pasado altamente significativo para las sociedades presentes. En ese sentido, la entenderemos como un cuerpo teórico, metodológico y de técnicas, cuya aplicación al estudio del pasado, puede proveer el sustrato imprescindible que necesita cualquier sociedad para conformarse como tal.

Las ideas acerca de la Arqueología como el quehacer de unos pocos científicos encerrados en sí mismos, o el estudio de grandes manifestaciones culturales (materiales), han dado paso a una ciencia que busca estudiar el pasado no por sí mismo, sino como la fuente que nos faculta para conocer nuestra génesis, nuestras etnias y ese conjunto de actitudes, comportamientos, manifestaciones, etc.. que precisamente dan identidad a una sociedad. Entendemos que la ciencia no es estática y que su dinamismo se manifiesta y enriquece a diario con la incorporación de nuestros conocimientos que a su vez posibilitan al hombre para conocer su realidad.

En el caso de la Arqueología, su realidad es pretérita y se justifica su conocimiento, en la medida que somos el producto de una serie de experiencias. Estudiar el pasado no es un pasatiempo, es acercamos a una realidad que bien puede explicarnos las maneras tan particulares de ser y comportarnos. La forma de actuar y poseer ciertas preferencias. Es por lo tanto una manera de conocemos hoy. un medio para explicarnos como sociedad.

Entendemos también que la Arqueología no puede basarse solo en el estudio de las obras monumentales para explicar la historia de una sociedad. Es nuestro criterio -al tenor de la Arqueología Social- que lo cotidiano y el quehacer diario de una colectividad, es mucho más representativo que aquello que por su carácter excepcional sobresale entre algunas manifestaciones.

La Arqueología basada en el estudio de lo cotidiano no debe darle a cada dato arqueológico un valor semejante. No debe privilegiar ni supeditar un dato a otro, minimizando el impacto de la subjetividad en su estudio, que lo queramos o no, siempre está presente como parte de la realidad, tal y como lo fue en el pasado, consideramos que la Arqueología, estudiando las evidencias dejadas por nuestros antepasados, puede acercarse a las regularidades históricas, abriendo la posibilidad de enfrentar el futuro con mayor acierto, objetivo de todas las ciencias.

El objeto de estudio de la Arqueología, si bien son en primera instancia los restos materiales dejados por sociedades antiguas, debemos entenderlos como el producto de la actividad humana, social, razón para decir que estudiamos sociedades antiguas, pues detrás de cada artefacto está el hombre. Se colige también que para estudiar esa evidencia material deberá existir un contexto arqueológico, donde las relaciones y asociaciones, propicien el hacer inferencias.

El transitar de la Arqueología en Costa Rica no se diferencia en mucho de la Arqueología en general.

De la misma manera y con el clima colonialista con que se inicia la arqueología en otros lugares, se inicia en Costa Rica. En efecto, lo que podríamos llamar los primeros acercamientos a sus restos o cultura material de las sociedades antiguas, se da con la llegada de los europeos a nuestro suelo y se caracteriza por un acercamiento inicial con el "otro" (conquistadores y conquistados) con un absoluto irrespeto de lo que se está conociendo, pues el objetivo es el dominio y despojo de bienes culturales. Por medio de las crónicas, tenemos una visión de las observaciones realizadas, que aunque con sus juicios de valor, atestiguan la existencia de una obra material y rasgos culturales como viviendas, ambiente natural,ceremonias, ritos, etc. Algunos cronistas como Juan Vásquez de Coronado, Fernandez de Oviedo son ejemplos precisos de esa etnografía que nos sirve en el presente para formular hipótesis y objetivos de trabajo.

En el lapso comprendido entre 1840-1914, en el cual surge la Arqueología como ciencia (a partir de 1859) tuvieron cabida una serie de expediciones y visitas de viajeros a nuestro medio, dejando constancia escrita de las limitaciones al interpretar el desarrollo cultural a partir de la cultura material. Se cometieron errores tales como aplicar el concepto de civilización derivado de grandes sociedades, a la nuestras y verlas con un carácter estático. Se dio además una exaltación de artefactos en detrimento de aquellos de carácter utilitario a los cuales no se les daba ninguna importancia.

En general, pasaron por alto el contexto arqueológico y sus interpretaciones e influencias, carecen de esta base necesaria. Algunos de ellos contribuyeron con la descripción física del país de manera sobresaliente y otros ayudaron y participaron del despojo arqueológico del país, al llevarse al exterior grandes colecciones, pues es el tiempo de apogeo del coleccionismo y los museos pagaban muy bien por ello. Con algunas excepciones -Caso de Cari Hartman- el aporte a la disciplina es muy limitado, pese a que en 1888 surge el Museo Nacional, como institución encargada de esos menesteres. Hartman realiza las primeras excavaciones con carácter científico y deja información invaluable en la Arqueología costarricense, aunque no escapa al espíritu coleccionista de la época.

Entre 1840 y 1914, se nota un cambio, básicamente en el concepto de cultura ya que se toma como un conjunto de normas compartidas que se reflejan en los materiales culturales. Surge un interés por los estilos y las formas, en especial de la cerámica y se dan las comparaciones extrapolaciones macroregionalcs. El uso de las fuentes etnohistóricas es un elemento que se incorpora a éste lapso, a la vez que se incrementan las excavaciones, aunque no con un carácter estrictamente científico. En general, se sigue un desmedido interés por la forma que es fiel muestra de lo que se está dando dentro de la Arqueología de ese momento.

Para 1940-1970, el interés cambia cualitativamente. Influenciados por el concepto de evolución y por la posibilidad de observar ese cambio en los materiales y en los "rasgos", los investigadores se abocan al establecimiento de secuencias culturales, Ixis sociedades son cambiantes, capaces de transformarse por su dinámica interna y externa.

El empleo del método estratigráfico permitió el (echamiento relativo y con ello el manejo del tiempo. Además se integra el fechamiento absoluto C14. La tipología la seriación y el método analítico son instrumentos metodológicos en este periodo. Conceptos como tradición, horizonte y etapa cultural son utilizados. Las excavaciones horizontales y verticales buscando el contexto y en consecuencia la naturaleza y función, tanto de artefactos como de emplazamientos, son características propias. Algunos investigadores son: Carlos II. Aguilar, Wolfgang, Haberland, William Kennedy y Claude Baudez. Cada uno de ellos matizan en cuanto a sus objetivos: secuencias culturales, relaciones medioambientales, tipologías cerámicas y líticas se observan en sus trabajos. Creemos que podríamos pensar que aquí se sientan las bases de una Arqueología más comprensiva.

Para la década de 1970-1980 la Arqueología en Costa Rica se ve nutrida por una serie de aportes de investigadores estadounidenses que interesados por nuestra arqueología decidieron realizar sus tesis de postgrado. 1.a preocupación y la definición de intereses se amplia, cubriendo no solo las dimensiones espacio-culturales, sino que bajo la influencia de la Ecología Cultural, marco-teórico en boga para estos momentos, se incursiona en campos que hasta estos momentos no se habían trabajado, la relación hombre-medio físico, la utilización del método de patrones de asentamiento, la adaptación a condiciones medioambientales y la consiguiente explotación de recursos son aspectos a cubrir los trabajos de Lange para el Pacífico Norte, Snarskis para la Vertiente Atlántica, Drolet para el Pacífico Sur y un conjunto muy importante de aportes logrados por jóvenes tanto de la Universidad de Costa Rica y entrenados en el Museo Nacional configuran un desarrollo sensible de la Arqueología Nacional. Recordemos que para los años de 1960-1970 la llamada culturales y debe limitarse a la recuperación de la evidencia material fraccionada que a su vez determinará un acercamiento a la historia antigua también fraccionado. En Costa Rica el aspecto técnico se ha manejado excelentemente, no así a nuestro juicio, la arqueología de rescate que se convierte en una "recuperación rápida" de evidencia empírica perdiendo en buena medida su contextualización. Las investigaciones a largo plazo y a mediano plazo si bien no están exentas de destrucción contextual, le permiten al arqueólogo en Costa Rica diseñar una estrategia de recuperación mucho más congmente con su objeto de estudio: las sociedades pretéritas.

El otro aspecto que complementa lo anterior será sin duda el análisis e interpretación de la evidencia recobrada.

En los últimos tres años hemos logrado percibir una mayor claridad en la estrategia de "laboratorio" en saber encontrar el camino más adecuado para lograr "explotar" en todo su potencial la información de campo. Sin embargo esto se ve limitado por las desventajas tenidas en el campo, no deseamos generalizar en este sentido pues sería impropio ya que en la actualidad se realizan algunos proyectos que van hacia un adecuado manejo y en consecuencia interpretación de las culturas precolombinas.

Para finalizar este punto (el objeto de estudio y su abordaje) deseamos referimos a las interpretaciones logradas. Ya existen algunas síntesis para la Arqueología de Costa Rica (Ferrero: 1977), Aguilar (1988), Fonseca (en prensa) que han tratado de sistematizar toda la rica información que hemos logrado acumular por medio de las investigaciones científicas. Alguna de esta información es evidencia que nos refiere directamente a la posible interpretación social, otra sin embargo es indirecta y hace que la interpretación a nuestro juicio, sea hipotética; de esta forma consideramos que la Arqueología en Costa Rica está lo suficientemente madura para establecer lo que Lakatos (1983) define como programas de investigación científica, rico en sistemas de hipótesis, en información empírica y en reflexión teórica, no se trataría solo de "acomodar" nuevos hechos en la teoría pertinente, sino más bien de una relación permenente entre hechos, teorías, nuevos hechos.

El programa de investigación según Lakatos (1983) está conformado "por un cinturón protector flexible de hipótesis, un núcleo firme y una maquinaria muy elaborada para la solución de problemas". En consecuencia no se trata de largos períodos de ciencia normal (Kuhn) lo que caracteriza el desarrollo de la Arqueología sino la historia de programas de investigación científica. La ciencia madura -repetimos-no solo debe anticipar hechos nuevos, sino también teorías auxibares que tengan un poder Heurístico.
Si nosotros asumiéramos lo anterior (ya hay esfuerzos en este sentido) lograríamos, acerairnos con mayor certidumbre a la esencia de los fenómenos, trascendiendo su apariencia formal.
Sobre el aspecto de la razón instrumental o sea la utilización de la ciencia causal-analítica, solo tiene sentido si la complementamos con el método del comprender (Verstehen) y en esto es precisamente en lo que la Arqueología de Costa Rica está todavía en ciernes dado que el avance tecnológico deslumhra y los arqueólogos no somos la excepción. En este sentido la Arqueología de Costa Rica ha incluido en su estrategia metodológica la "alta tecnología" (rayos infrarojos, sensores remotos, microscopía electrónica, difracción de Rayos-X, entre otros) y no es que esto sea inconveniente, al contrario, es un camino de mucha precisión y de grandes posibilidades, lo inconveniente es precisamente asimilar la aplicación de esas técnicas sofisticadas con el significado científico de la Arqueología o peor aún con su objeto de estudio. La cientificidad no está dada por únicamente las consideraciones cuantitativas y cualitativas desvinculados, sin un soporte hipotético establecido claramente. Un elemento -que creemos- nos conduce a una especie de enmascaramiento del alcance científico por medio de las observaciones y su organizaciópn categorial.

PARTE SEGUNDA

1. El proyecto de investigación arcillas y cerámica en el Valle Central: hacia la determinación de los procesos de trabajo en la cerámica precolombina.

El proyecto de investigación del cual presentamos algunos resultados en el presente trabajo, se enmarca dentro del programa de investigaciones arqueológicas que la Sección de Arqueología desarrolla en el Valle Central. Como condiciones importantes se destacan, la interdisciplinariedad, objetivos a corto y mediano plazo y una reflexión permanente en torno a las posibilidades del proyecto y de la evidencia con que contamos.

El proyecto está siendo desarrollado por los colegas Lie. Eva Neff (ceramista), Lie. Carlos Rodríguez (Geólogo) y Lie. Ana Cecilia Arias (Arqueóloga); la primera etapa la iniciamos en 1988 y terminó en 1989-1990 y pensamos establecer la segunda etapa en 1992.
Para el caso que nos ocupa, la cerámica precolombina, no solo estamos interesados en su ubicación espacial y temporal, sino y sobre todo en sus aspectos de manufactura, en la materia prima utilizada y la "intencionalidad" en el momento de su "fabricación", en otras palabras, acercamos al proceso de trabajo que tuvo lugar. Como es claro la cerámica representa una de las artesanías más complejas y especializadas desarrolladas por el hombre, la base económica que la sustentaba sin duda -para el caso nuestro- debió de haber sido la agricultura pues permitía que ciertos sectores se dedicaran a producir bienes primarios y otros a concretar artesanías como la lapidaria, la orfebrería y la cerámica, entre otras.

Gracias al conocimiento que hemos derivado en la Arqueología de Costa Rica (la concebimos como una actividad colectiva) nos damos cuenta de la enorme riqueza técnica, artística y funcional que encierra el trabajo en barro; se presume que los artefactos cerámicos ya se estaban manufacturando para nuestra región de estudio (Valle Central) hacia los 1000 a.C, fecha que perfectamente puede bajarse un tanto más dadas las fechas más antiguas que se han presentado en otras regiones de nuestra América.

Otro de los aspectos que deseamos establecer se refiere a los astesanos actuales. Pensamos que toda la información que logramos será de mucha utilidad para aquellas personas o grupos organizados que se dedican a manufacturar artefactos de cerámica en la actualidad, pues con una mayor certeza podrán seleccionar aquellas fuentes de materia prima más convenientes para su trabajo, además de toda la experiencia tecnológica acumulada por milenios, y que poco a poco se irá precisando conforme avance el proceso de investigación.

Somos conscientes de las limitaciones que este tipo de proyectos presentan, pero aun en su carácter exploratorio la experiencia nos ha generado una riquísima información y una contrastación fundamental de técnicas nuevas y su aplicación a la Arqueología.ç

Creemos en este tipo de proyectos en lo que se refiere al concurso interdisciplinario y a las posibilidades que nos ofrece de ir precisando cada vez más los procesos de desarrollo social y económico de las poblaciones pretéritas de nuestro país: recordemos que los procesos de trabajo que intervienen en la determinación concreta de los artefactos (cerámicas en este caso) son reflejo de actividades inscritas socialmente por los miembros de una comunidad, conduciéndonos hacia la determinación de la función social del artefacto como elemento constitutivo de la dinámica social cristalizada en tiempos precolombinos.

2. ¿Cómo se trabajó en el proyecto?

Estrategia metodológica

Está constituida en lo referente a la ubicación y caracterización de fuentes de materia prima de la siguiente manera:

  • a- compilación bibliográfica

  • b- cartografiado geológico

  • c- análisis "in situ"

  • d- Análisis de laboratorio

Lo anterior responde a los siguientes objetivos:

1. ¿Dónde buscar los depósitos de arcilla ?

2. Compilar un registro cartográfico de dichos depósitos.

3. ¿ Qué características macroscópicas de índole geológica presenta el depósito de arcilla ?

4. ¿Qué características geomecánicas y petrográficas poseen estos materiales y bajo qué esquema deben clasificarse para argumentar sobre su posible génesis?

Resultados obtenidos

En el transcurso de esta primera etapa logramos ubicar 70 topos arcillíticos de diferente naturaleza en lo que respecta a su génesis. Los datos, en este sentido, se consignaron en un mapa del Valle Central (confeccionado en 1985 por Arias y Chávez) a una escala de 1:50.000.

Continuando con la estrategia metodológica, se seleccionaron 13 sitios arqueológicos ubicados temporalmente en lapsos que van de 300 a.C.-1550 d.C; se seleccionaron a su vez muestras de cerámica precolombina de los sitios referidos.

Estas muestras se sometieron a análisis petrográfico (secciones delgadas).

Resultados

En términos generales se destaca la presencia de minerales como la penina y la epidota, en altas concentraciones, lo cual puede evidenciar una termoalteración producida por temperaturas de por lo menos 300 C. La presencia de cristobalita (cuarzo de alta temperatura, aproximadamente 860 C) no está bien entendida en lo que respecta a su origen, quizá podría estar presente en el material original. Hay además grandes concentraciones de pirita, mineral que podría considerarse como un posible catalítico.

Mineralógicamente, ha presencia de minerales derivados de rocas básicas, estables a temperaturas inferiores a los 560 C, tales como plagioclasas, titanoaugitas, augitas, piroxenos y algunos piríboles. Los análisis físicos y químicos de la cerámica precolombina (fragmentos-tiestos) completan la estrategia metodológica, en este aspecto otra de las líneas de información que desarrollamos incluyó metodológicamente análisis de porosidad, elasticidad y capacidad refractaria a cada una de las muestras de "arcilla" recolectadas en el campo; los métodos que se utilizaron fueron: la curva de Bigot, análisis granulométrico y de plasticidad (Método Casagrande), no es el caso detenemos en la descripción de estos métodos y técnicas, solo queremos indicar que el trabajo es sumamente lento y minucioso y que definitivamente debe contarse con especialistas y con equipo adecuado para realizarlo.

Queremos mencionar en este punto la utilidad de la microscopía electrónica para estos análisis, así como la cooperación que logramos establecer con el Laboratorio de Geotecnia de la Escuela Centroamericana de Geología.

3. Discusión General

Conforme la Arqueología en Costa Rica ha venido madurando y definiendo con mayor claridad su objeto de estudio y su objeto de trabajo, se hace posible desarrollar proyectos de investigación (como el que presentamos) que nos permitan acceder en forma precisa al proceso de trabajo que tuvo lugar en tiempos precolombinos en lo concerniente a la manipulación del barro.

La cerámica por mucho tiempo fue considerada como elemento de utilidad cronológica, o sea, como elemento indicador de tiempo y espacio, pero ahora hemos logrado poco a poco esclarecer toda la potencialidad que encierra el trabajo con barro; esta actividad se concibe como una artesanía más en la cual se despliega toda una experiencia acumulada por siglos y transmitida por tradición oral y que exige como una de sus condiciones una actividad permanente -ahora diríamos de tiempo completo- que solo es posible si existe una base económica estable, que establecemos para Costa Rica, como el trabajo agrícola.

Con el proyecto "arcillas y cerámica en el Valle Central" abrimos toda una gama de posibilidades en este campo desde el conocimiento preciso de las materias primas hasta el conocimiento que sobre el proceso de trabajo se puede generar, lo anterior sin olvidar el uso social que recibieron estos artefactos de arcilla.

Ahora sabemos que es posible conocer ese proceso de trabajo y que conociéndolo seremos capaces de derivar información pertinente sobre la organización social, sobre niveles de especialización en el trabajo, sobre tiempo requerido para realizarlo, sobre técnicas y métodos de manufactura, al uso y al consumo de estos artefactos cerámicos.

El trabajo en equipo interdisciplinario es una condición en este tipo de proyectos, la claridad y precisión en el problema de investigación así como el camino hacia la búsqueda de soluciones se perfila más claramente de esta manera; el trabajo artesanal, en solitario, ha sido sustituido por la reflexión teórica en colectivo y por la práctica en común.

Específicamente en lo referente a la información derivada y a las conclusiones a que llegamos deseamos compartir lo siguiente:

El término arcilla que se considera y define de muchas maneras, es variable y difícil de precisar.

En edafología y sedimentología frecuentemente se usa como un tamaño (menor de dos micrones) que identifica un material heterogéneo, compuesto de materiales o minerales propios de la arcilla y otras sustancias incluyendo fragmentos de roca, óxidos hidratados, geles y sustancias orgánicas. Petrográficamente se llama arcilla a una gran cantidad de materiales sedimentarios de granulometría fina y petrográficamente poco definidos. Desde un punto de vista tecnológico, los ceramistas llaman arcilla a materiales de textura fina que exhiben, cuando húmedos, propiedades plásticas, esto es que pueden ser reformados permanentemente por la acción de una presión y que son refractores. Químicamente por arcilla se designa una serie de sustancias que con frecuencia se identifican con el caolín y son de composición muy variable, incluyendo Si, Al, Fe, elementos alcalinos y alcalino terreos. Arcilla designa también un producto de meteorización.

La imprecisión del término arcilla radica en que conceptualmente es diferente para el ceramista, el arqueólogo, el edafólogo, el geólogo, o el fabricante de ladrillos. Por todo lo anterior sugerimos que para el caso concreto de la Arqueología se hable de trabajo en barro, con tierras o con mezclas para referirse al trabajo que ordinariamente se ha llamado "trabajo en arcilla".Ver Anexo

Basándonos en los resultados obtenidos podemos concluir con lo siguiente:

a. Definitivamente los artesanos precolombinos utilizaron "pastas" (compuestos) para confeccionar sus artefactos, las mezclas y no la arcilla "genéticamente pura" se utilizaban para concretar los artefactos, pues las condiciones físicas de la "arcilla pura" no permiten su manipulación.

b. En lo que respecta al "desgrasante" las muestras de tiestos precolombinos nos indican la posibilidad de que éste ya viniera incorporado en la mezcla que se utilizaba como materia prima y que no necesariamente era agregado por el artesano.

c. Otra posibilidad gira en tomo a la utilización de mezclas de dos o más arcillas para lograr una pasta idónea; la arcilla '"genéticamente pura" pensamos que pudo ser utilizada como un posible sellador, esto es, una capa delgadita muy fina que se aplicaba al artefacto posterior a su manufactura con la intención de cerrar poros y evitar que el artefacto se fuera a fracturar, o bien que fuera muy poroso y que esto limitara su utilidad en el sentido de guardar líquidos o bien para cocinar alimentos.

d. Respecto a las temperaturas de cocción a las que fueron sometidos los artefactos, logramos establecer un medio posible para su precisión, sin embargo esto todavía no está lo suficientemente estudiado como para emitir juicios al respecto; no obstante pensamos que la alta concentración de pirita en los tiestos nos puede estar sugiriendo su utilización como catalítico para bajar el grado de cocción de ciertas arcillas.

e. La alta tecnología es muy útil en este tipo de proyectos y de problemas a resolver como una ayuda más, no como un fin en sí mismo, un ejemplo concreto lo tenemos en el uso de la microscopía electrónica en la determinación de huellas de uso (procesos de manufactura antiguos).

f. Como se comprenderá la bibliografía consultada es muy abundante y por razones de espacio no podemos consignarla aquí. Existen documentos anexos en los cuales puede conocerse alguna de esta bibliografía.

ANEXO

De acuerdo con la información derivada de la presente investigación, daremos a manera de resumen que se identificaron los siguientes

  • a- depósitos hidrotermales

  • b- depósitos lateríticos

  • c- depósitos saprolíticos

  • d- depósitos residuales

De acuerdo a la naturaleza de la roca asociada en el depósito de arcilla se identificaron los siguientes:

  • a- asociados a rocas sedimentarias (marinas y continentales)

  • b- asociados a rocas piroclásticas (tobas y cineritas)

  • c- asociados a rocas volcánicas básicas (basaltos y andesitas)

  • d- asociados a colmataciones lacustrinas

Con respecto al análisis de los tiestos es posible mencionar lo siguiente:

- Con base en la "cohesión" del material analizado, se diferencian cinco tipos de tiestos (pastas):

  • 1. De cohesión muy mala

  • 2. de cohesión regular

  • 3. de cohesión buena

  • 4. de cohesión fuerte

  • 5. de cohesión muy fuerte

- Con base en la granulometría de los tiestos, se identifican tres tipos (o pastas):

  • 1. Arena media

  • 2. Arena fina

  • 3. Arena muy fina

- Con base en la homogeneidad de repartición de componentes, se diferencian dos tipos de pastas:

  • 1. Con distribución homogénea

  • 2. Con distribución no homogénea

- Con base en la esfericidad y redondez de los componentes (de los tiestos), se diferencian tres tipos de pastas:

  • 1. Buena

  • 2. Mala

  • 3. Regular

- Con base en la presencia de halos de reacción en los componentes, se diferencian dos tipos:

  • 1. Con halos de reacción

  • 2. Sin halos de reacción

- Con base en la selección de los componentes (de los tiestos), se diferencian tres tipos de pastas:

  • 1. Mala

  • 2. Regular

  • 3. Muy buena

- Con base en el contenido mineralógico de los tiestos, se diferencian dos tipos de fuentes de materia prima utilizada:

  • 1. Fuente única: La pasta se confeccionó a partir del material original, tal y como se encuentra en la naturaleza (depósitos arcillo arenosos).

  • 2. Fuentes diversas: Para la confección de la pasta se combinaron y/o tamizaron los diferentes elementos, para formar una pasta de características óptimas.

- El porcentaje de matriz, de los tiestos, varía entre el 5 y 45% con una media (X) de 25% y una desviación de 12.

- Se determinó la presencia de los siguientes materiales exóticos:

1. Carbón vegetal (en nueve fragmentas cerámicos)

2. Oro ( en cinco fragmentos cerámicos)

- El porcentaje de componentes varía (de los tiestos), entre el 65 y 95%, con una media (X) de 75% y una desviación de 12.

- La temperatura de cocción de los tiestos, deducida con base en la presencia de sulfuros, es necesariamente inferior a 600 C, en el caso de los fragmentos en los que se identificaron.

- La ausencia de carbonatos y sulfuros en las piezas cerámicas, evidencia una temperatura de cocción necesariamente superior a 800 C.

En lo referente a la curva de Bigot diremos que: Al observar el Cuadro Resumen, podemos concluir que las arcillas más recomendables para el trabajo cerámico serían las identificables como: 13, 17, 19, 20 y 21. La selección de éstas arcillas se basa en que presentan índices razonables de absorción y contracción, además de una buena plasticidad que permite trabajarlas en la forma que se desee.

La contracción tiende a ser mayor en arcillas muy plásticas, lo que presenta el problema de grietas en el secado y horneado, por lo tanto, existe una relación muy estrecha entre plasticidad y contracción.

La absorción nos indica cuan poderosa es la arcilla una vez horneada y, naturalmente, se busca una arcilla lo menos absorbente posible.

Estas arcillas, además de la identificada como 1, pueden ser utilizadas solas, tal y como vienen del campo, dadas las condiciones antes indicadas.

Las restantes, salvo las No. 12 y 16, que presentan tixotropía (no sostiene la forma, el agua que se incorpora a la arcilla añora a la superficie), podrían utilizarse en mezclas con otras arcillas o agregando antiplásticos si fuera necesario (por ejemplo en el caso de las arcillas No 9 y 11).

Fuente: http://www.cimm.ucr.ac.cr/aruiz/Libros/Ciencia%20y%20Tecnologia/HistoriadelaCiencialaTecnologiaylasTecnicasenCostaRica/AnaCeciliaAriasSergioLopez.html

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