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El ímpetu de las tormentas LA MARIPOSA |
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Chuang Tzu, peregrino del Tao, se embarcó rumbo a la tropical isla Dragagor, suelo de revelación. El amartelo espiritual de las aguas del mar Jano, pronto lo elevó al confidente sueño.
Allá, en tierra, la mariposa Onir, endémica de Dragagor, reposó sus alas esmeraldinas en la rutilante cumbre del obelisco Orión, faro de los navegantes.
El ensueño, complacencia de toda creación, hurtó la mente de nuestra mariposa, y ella soñó que era un sabio peregrino del Tao. Soñó con riscos, nubes, ríos, montañas de tierras remotas... soñó que su leve naturaleza se había transmutado en la grotesca y mamífera forma de aquel hombre, campesino del arroz, y, gracias a ello, sublime pensador.
Al despertar la mariposa Onir, bostezó con sus alas y vibrándolas con fuerza, sacude las imágenes de su sueño, visiones que al desprenderse como escarcha de esmeralda, fecundan las tierras de Dragagor. Y libre del peso de sus recuerdos, se elevó.
Revoloteando entre dulces florestas, la mariposa reencontró a su sueño, este se había transfigurado en un travieso duende azul. Lo monto en su lomo y se lo presentó a su amiga la orquídea, y esta, examinándolo detenidamente, le dijo a la mariposa:
-Ojalá Chuang Tzu, no esté preguntándose, si es él un hombre que sueña a la mariposa o bien, una mariposa que sueña al hombre.
-Si se mete en ese laberinto -respondió la mariposa, -tardará en descubrir que todos somos un sueño, un sueño que se sueña a sí mismo, dentro del sagrado sueño de la mente soñadora del Todo.
La orquídea dedicó su aroma a la mariposa y ambas rieron en complicidad, por la posible ocurrencia del sabio chino.
En tanto el duende, se escapaba, despertando a Chuang Tzu.
Nota biográfica de: Chuang Tzu
© Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica
® El ímpetu de las tormentas
Filósofo chino de la escuela taoísta. Vivió en los siglos cuarto y tercero antes de Cristo. De su obra, que abunda en alegorías y anécdotas , sólo quedan treinta y tres capítulos. Su conocido "Sueño de la mariposa" ha estimulado la imaginación de cientos de escritores, científicos y filósofos "Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Y al despertar, ignoraba si era Tzu, que había soñado que era una mariposa, o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu. |