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El ímpetu de las tormentas

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             Nuestras vidas serán constantemente enriquecidas por nuevos órdenes de mundos, hombres, mujeres, bestias y dioses, que emergen del ímpetu de las tormentas; que es la imaginación fecunda e incontenible de los creadores de todos los tiempos, para cristalizarse en nosotros como una realidad, verdad no menor a la que pretenden las estrellas o los insectos. 

            Irrumpe en mi memoria un recuerdo de juventud... 

            En razón de un intercambio estudiantil, me encontraba en San Juan, Puerto Rico, en casa de una bella familia de tradición hinduista. Muy emocionados, mis anfitriones me invitaron a acompañarlos esa noche a su Ashram (centro de meditación).  

            -¡El gran Maestro nos visitará hoy! -Me dijo alegre el dueño de casa.  -Quizá sea esta su única visita a la isla. ¡Qué suerte tienes! ¡Conocerás a un verdadero iluminado!, -Concluyó felicitándome, en tanto me palmeaba la espalda. 

            -Disculpe, don Pedro... es que... me será imposible acompañarlos,      -Contesté, apenado. 

-¿Por qué? -Inquirió en coro, toda la familia. 

            -Esta misma noche, dará una única conferencia, aquí, en la universidad de San Juan, el gran escritor colombiano... 

            -¿Cómo puedes negarte esta oportunidad por un?... ¡colombiano!, -Me preguntó don Pedro, notoriamente molesto. En tanto, el resto de la familia, mirándome, esperaba de mí una respuesta inteligente. 

            -No cuestiono las facultades de vuestro Gurú, -Respondí con timidez    -Pero ese... Colombiano... con la sola potencia de su imaginación ha creado un pueblo entero, con sus casas, amores, gentes, lomas, miserias, aguaceros, alegrías, ríos y... muchas generaciones de los Buendía. Y, si bien, nunca le perdonaré la forma en que asesinó a Mauricio Babilonia, no me perdería por nada del mundo el escucharle hablar. -Entonces me di cuenta de que se me había subido la voz; la familia entera abandonaba el comedor, y yo corrí temprano a la universidad, para garantizarme una butaca en la primera fila. 

            A los pocos días, me vi obligado a acelerar el regreso a mi país, pues ellos no dejaban de mirarme como a quien había cambiado la primogenitura por un plato de lentejas. 

            Hoy, sin embargo, aun creo que no podemos negar la realidad de Macondo, ni la de un jamelgo de nombre Rocinante, o la del temible demonio Mefistófeles, ¿Quién negaría la presencia en nuestras vidas de una cucaracha llamada Gregorio Samsa? O la de unas bestiecillas conocidas como Mancuspias. Muchos hemos sido rescatados de entre el vértigo del tiempo, por una valiente niñita que responde al nombre de Momo, o bien, por un Principito...   

            Nuestra percepción del universo es indiscutiblemente enriquecida por esta raza notable de creadores, sean estos poetas, físicos, escultores, filósofos, pintores, magos, novelistas... 

            Tales han sido sus resultados, que ya no podríamos concebir un mundo sin dragones, sin Quijote, Mona Lisa, sin Romanceros Gitanos, o sin las Narraciones Extraordinarias de Poe. ¿Y qué de las ficciones de Borges, y los cuentos de Cortázar, y la poesía y los cantos de todos los tiempos...  

            Yo, por mi parte, en estos relatos he querido robar un instante, tan sólo un instante de la vida de algunos creadores, tomando de ellos un poco de su biografía y obra, aderezándolos con las travesuras de mi propia imaginación.

            Dejo así, en vuestras manos, esta colección de cuentos.  

               San José, Costa Rica

12 de junio de 1998

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© Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica

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