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Con sabor a hoz |
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CON SABOR A HOZ
¡Admira la grandeza de esta hoz... cuando cercena los trigales... nacidos para la cosecha!
Abrígate en la belleza del cereal, trigueño de sol... hinchado de luna... contempla como él se deja desvestir a golpe de pilón.
Obsérvalo ahora en su nueva desnudez, pulverizándose en danzas a ritmo de mortero sobre el cóncavo fondo del pilón, cediendo jubiloso a su nueva hechura,
Deja escurrir entre tus dedos la dócil suavidad de la flor de harina, ella no opondrá resistencia. Amasa... Modela... Hornea...
Sacrifica al fruto de la harina, el pan, humeante y aromático, en tú boca, él dejará ser molido y digerido. No se opondrá.
Cede de la misma manera a la muerte, cómo la espiga cede a la hoz.
Cómo el pan al hambre
¿Acaso no puedes acreditarle majestad, a aquélla flor enjuta y marchita que asoma en el vientre el verdor de su fruto?
Cede a la muerte cómo la flor al fruto.
Aquí anochece, allá amanece, y la aurora arrulla soles infantes que nunca serán inmortales y el ocaso amortaja lunas que no perdurarán.
¿Ves?...¡No hay aurora sin tinieblas!... Ni pan si el segador no arranca las mieses... Ni veranos que no hallan sido bañados de inviernos... Ni vidas que no hallan dormido ya, bajo mi amoroso manto.
© Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica
® Con sabor a hoz