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Las esferas de piedra por si mismas no pueden ser datadas. No existe
ninguna técnica capaz para determinar de manera incuestionable, la fecha en la
cual fueron labradas.
Su edad se estima por el método geológico de la estratigrafía y según
los objetos arqueológicos asociados a las zonas donde estas han sido
encontradas.
Es posible fechar su contexto, pero las esferas quedan exentas de ello.
Las pruebas del carbono 14, potasio argón, ni de otros tipos de análisis
radioactivos, son poco fiables para este efecto, pues podrían darnos la edad de
las rocas, pero no el tiempo en que estas fueron esculpidas.
Los monolitos esféricos se han hallado junto a material cerámico, con
características que permiten a los arqueólogos fechar los sitios entre 200 y
800 d.C.
Y
de aquí hasta un par de siglos antes del contacto español.
Su creación coincide con el surgimiento y desarrollo de una sociedad
cacical altamente organizada. Es lógico pensar que la confección de esferas
empezó en el momento idóneo, cuando la cultura de los “Dikís” se
encontraba preparada para culminar, sin borrones ni tachaduras, una de las
empresas más sorprendentes de
Sin
Testigos
Una de las investigaciones más aburridas y menos fructíferas,
emprendidas para la elaboración de este libro, fue la de buscar documentos
antiguos donde estuviesen registradas las incursiones españolas en la zona del
Diquís.
Mi vana esperanza fue la de encontrar alguna extraordinaria descripción,
que mostrara la sorpresa de los conquistadores españoles al ver de frente tan
impresionantes monumentos redondos, y de paso borrar el nombre de George P.
Chittenden a quien la historia le atribuye ser la primera persona en ver estos
monolitos (1939), después de permanecer ocultos por siglos en las entrañas de
la densa selva tropical.
Pero
ningún conquistador español fue testigo de la fabricación de esferas, de otra
manera hubiese quedado registro en sus crónicas. La orden real los exigía a
reconocer todo, a saquear todo, a exterminar todo etc. sin olvidar el debido
registro de los sucesos.
Sin
embargo no encontramos referencias de las esferas del Diquís en sus memorias.
¡Ni siquiera fueron vistas!
Juan
Vásquez de Coronado estuvo en el área de Diquís en 1563. En una extensa carta
enviada al rey Felipe, con fecha del 2 de julio del mismo año, describe la
zona, los habitantes, las cantidades de oro colectadas y otras posibles de
adquirir. Narra batallas y alianzas, la forma de vida de los aborígenes Coctos
en la península de Osa, de los Turucacas del Diquís y de los Quepos más al
norte. Ni una palabra referente a esferas de piedra ni a nada parecido.
Si
Vásquez de Coronado las vio, y se hizo el desentendido. -No fuera ser que el
rey o su séquito eclesiástico le ordenaran investigar tan notable asunto, privándolo
de ulteriores botines de conquista- jamás lo sabremos. Lo que sí sabemos es
que los Quepos, Coctos ni los Turucacas fueron hacedores de esferas.
Estos
grupos amerindios, muy posteriores a los “Dikís” jamás intentaron siquiera
duplicar los mencionados monolitos esféricos. Aparentemente el método de
fabricarlas se perdió con la cultura que las hizo.
Guayabo
de Turrialba, uno de los más importantes sitios arqueológicos del país fue
abandonado por sus pobladores 100 años antes de la llegada de los españoles.
Su nombre también se esfumó con ellos. Parece ser que nuestros enigmáticos
“Dikís” desaparecieron mucho antes de esa datación.
Si
tomamos en cuenta la gran cantidad de años transcurridos entre la fabricación
de las primeras esferas y el contacto español, sumando el hecho de que ninguna
cultura prehispánica costarricense desarrolló escritura alfabética alguna,
(nuestros petroglifos aun no han sido descifrados) y agregando encima la pérdida
rotunda de cualquier tradición oral de nuestros actuales aborígenes con
respecto a las esferas, pues ningún grupo cercano al Delta del Diquís: Bribrís,
Cabécares, Térrabas, Guaymíes y principalmente Borucas, (los más cercanos a
la región) conservan una sola leyenda que haga mención directa a las esferas
de piedra. -Sobra mencionar que ninguno de estos grupos étnicos fabricó
esferas de piedra- Tendremos con ello mas de una razón de peso para justificar
la causa por la cual el nombre propio de los artífices de las esferas se diluyó
hasta desaparecer por completo de la memoria de los pueblos.
Esto
nos hace deducir que los “Dikís” son más antiguos de lo querido y su
desaparición se dio varios siglos antes del arribo español.
Cronología
de las incursiones españolas a la zona del Diquís
El primer registro data de 1516. Hernán Ponce y Bartolomé Hurtado
partieron de la península de Asuero en Panamá hasta las costas del Delta.
Existen escasos registros de ese osado viaje. La causa de esto es simple.
Pocos sobrevivieron.
El registro describe de manera escueta a la tribu de los Chiuchires que
habitaron las costas de Golfo Dulce en
En 1520 Gaspar de Espinoza y Francisco Pizarro, atraídos por el oro del
Diquís, navegan en su búsqueda, sin embargo (según los registros) logran
llegar hasta punta Burica, en la actual frontera con Panamá
En 1522 Gil González Dávila junto a su piloto Andrés Niño, navegó
desde el Golfo de Chiriquí hasta el mismo Delta del Diquís. Con un grupo de
exploradores, Gil González marchó por tierra hasta la zona conocida hoy con el
nombre de Palmar, no sin antes tomar por asalto la villa del cacique Coto
ubicada en las cercanías del río que hoy lleva su nombre.
En 1563 Juan Vásquez de Coronado saqueó poblados indígenas en la misma
zona, varios documentos describen con detalle su expedición de los cuales hice
mención al principio del presente artículo. En dichos documentos la región
del Diquís es nombrada como provincia de Turucaca.
Cuarenta y siete años de incursiones y saqueos. Ninguna expedición
registra un solo encuentro con esferas.
La
única turbia referencia española que logré encontrar, fue en los anales
sur-americanos de 1560. En ella el colonizador del Perú, dicta al escriba sus
crónicas: “Escuché que los altos señores de este imperio se reúnen cada
cuatro años en el país de las bolas donde al parecer reciben concejos de
grandes sabios”
Algunos creen que el “País de las Bolas” hace referencia al mismo
Delta del Diquís y los megalitos esféricos sirvieron (entre otras cosas) para
dar identidad a esta región.
Es sorprende. Desde la llegada de los conquistadores en 1502 hasta la
devastación de la selva en las llanuras aluviales del Diquís, por parte de la
compañía bananera en1939, las esferas de piedra permanecieron ocultas al ojo
del hombre blanco por cuatrocientos treinta y siete años.
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albertosibaja@costarricense.cr