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No es exagerado y de ninguna manera gratuito afirmar
que las esferas de piedra, descubiertas en el Pacífico Sur de Costa Rica, están
entre las más impresionantes muestras de arte de toda
Se han encontrado centenas de ellas y aun hoy continúan
apareciendo esferas en el Delta del Diquís y lugares aledaños. ¡Como si
brotaran de la tierra! Sus diámetros oscilan de entre unos pocos centímetros
y los
Son algunas de
las preguntas que científicos de todo el mundo han tratado de contestar en sus
investigaciones, desde su descubrimiento oficial en 1939. Este libro no tiene la intención de formular un nuevo
paradigma que pretenda debelar el misterio ancestral de las esferas de piedra,
ni plantea ninguna novedosa teoría fantástica, matemática, religiosa o filosófica
acerca de ellas. Nuestra sencilla finalidad es poner en manos del público
una información general y sintetizada de lo que hasta ahora se sabe y se
desconoce acerca de estos enigmáticos monolitos.
En estas páginas hemos compilado los descubrimientos más relevantes de
los últimos 60 años de investigaciones arqueológicas y antropológicas que
involucran esferas de piedra en Costa Rica. Durante
años la única información, de fácil acceso, con respecto a estas fascinantes
esculturas amerindias, ha sido el pequeño texto que acompaña la exhibición de
esferas en la sala Doris Stone del Museo Nacional de Costa Rica. Transcribo
a continuación su contenido textual: “Las esferas de piedra fueron símbolos
de rango y posibles demarcadores territoriales durante la época precolombina en
Costa Rica. Han sido encontradas en áreas públicas y cementerios. Se han encontrado alineamientos rectos,
curvos y triangulares que sugieren una relación con eventos astronómicos en
función del ciclo agrícola. Su fabricación inicia en el 500 d.c pero en el
800 d.c es cuando se incrementa su elaboración. La mayor concentración de
esferas de piedra ha sido registrada en el Delta del Diquís, formado por los ríos
Térraba y Sierpe. También se han encontrado en otras áreas del Pacífico Sur.
Su tamaño va desde unos pocos centímetros hasta Nuestra labor en las próximas páginas será la de
ampliar y corregir tan escueta información. En realidad son escasos los estudios serios acerca de
las esferas de piedra, publicados hasta la fecha. Lo cual no significa que se le
haya restado importancia a su investigación. Desafortunadamente la mayoría de los trabajos están
en idioma inglés, francés o alemán y aún no disponemos de sus traducciones
castellanas. Otras importantes investigaciones sencillamente no se han
publicado. En los postreros meses del año 2003, recorrí todas y
cada una de las librerías de San José en busca de libros referentes al tema,
mas no logré encontrar un solo título, en ningún idioma. Esto me decepcionó en gran manera, pero me hizo
comprender la causa por la cual el pueblo costarricense en su mayoría, ignora
la magnitud del excepcional tesoro arqueológico exhibido en su tierra. De tal manera cuando un extranjero le pregunta a
cualquier ciudadano: ¿Qué me puede decir de esas inmensas bolas de piedra?
Nadie sabe dar una respuesta. Pero
esto no es culpa del pueblo, sino de un sistema educativo que no incluye en su
programa ¡en ninguno de sus niveles! una sola cátedra que ilustre a los
estudiantes acerca de los maravillosos monolitos esféricos, de factura
precolombina exclusivos del país y soberbios representantes de nuestras raíces
e identidad nacional. El
Banco Central de Costa Rica decora sus billetes de cinco mil colones con
esferas,
Hemos esperado por muchos años, que los profesionales
en la materia compartan con nosotros (el pueblo) sus hallazgos de manera sencilla. Ojala sean ellos benevolentes con mi persona por
atreverme a escribir el libro que salí a buscar y no encontré.
La infructuosa pesquisa en las librerías enardeció
mis ánimos y armado con la terquedad de que soy capaz, regresé a casa,
desempolvé las notas que sobre el tema colecto desde el año 1976. Conforme las
encontraba entre libros, bitácoras de viajes, cuadernos viejos, hojas sueltas,
etc. las fui transfiriendo al ordenador. Luego me acuartelé en la biblioteca del Museo
Nacional, para releer las ya empolvadas disertaciones de Stone, Lothrop y
Baudez. Aparte de estos importantes pero ya veteranos estudios,
logré encontrar dentro de un La posibilidad de una inminente declaratoria por parte
de En
Si mi lector está en Costa Rica, o tiene la
posibilidad de visitarnos, le recomiendo un viaje más educativo. A tan solo Antes
de emprender la redacción de estas letras, desalojé de mi mochila viajera a
las sedentarias arañas que por mucho tiempo la habitaron y embalé en ella el
grueso legajo de notas compiladas. Decidí irme de vacaciones al pueblo de
Palmar. Aquí resguardado bajo la sombra milenaria de las esferas, inicié la
composición de este libro. Debo
confesarlo: No tenía la menor idea de por donde empezar, pues el género
literario utilizado en él es para mí una aventura por demás temeraria. Divagando
entre el insolente silencio de las hojas blancas, comencé el manuscrito con
letras inseguras. Buscando
asideros en la memoria recordé mi primera incursión al Delta del Diquís, allá
por el año de 1976, -desde entonces guardo apuntes de mis averiguaciones- miré
con recelo el viejo hatajo de papeles amarillentos de aquellas épocas. Revisándolos
con nostalgia decidí sacarlos de la ecuación porque hube de admitir
que más del 80% de esos registros no podían ser utilizados en esta
monografía, por tratarse de informaciones acopiadas de corte pseudo científico,
esotérico, fantástico o de invención popular. Todas
esas propuestas han llamado mi interés. No desprecio la imaginación, ¿como
hacerlo? ¡Soy un escritor de
ficciones! Pero este tratado es una excepción a mis letras. El
derrotero planteado en él, va orientado principalmente por la senda de los
descubrimientos arqueológicos y su popularización. Dejo
en sus manos este libro, con la sincera esperanza que en un futuro cercano
podamos conseguir mas títulos acerca de tan apasionante tema. Alberto Sibaja Palmar Norte, enero 2004
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