Chamán de más
alto rango después del Usekör y único sabio que puede dialogar con él, por
tanto fungió como mediador entre el hombre sagrado y la tribu.
Es
el maestro de las iniciaciones y comanda la jerarquía chamánica.
Su gran
responsabilidad es transmitir a través de sus cantos ceremoniales la sagrada
historia antigua. Pues su linaje fue creado por Sibö para preservar y
transferir el conocimiento sagrado a las tribus aborígenes.
La tradición
oral de los Tsokor ha perpetuado a través de los siglos el conocimiento sagrado
(Siwa).
A ellos
debemos gran parte del saber actual de nuestra historia precolombina.
Los Tsokor,
(también llamados Bkri), son los mágicos cantores de toda ceremonia aborigen.
Cantan en los nacimientos, cantan en los funerales, en los ritos de pubertad, en
las ofrendas de las cosechas. Como cantor fúnebre, señala al difunto el camino
al reino subterráneo de Surá.
Cuando los
tambores retumban en la selva, vienen los cantores a cantar en los trabajos
ceremoniales de la tribu.
Provenían de
diversos clanes pero principalmente de los reales, como los Brupawak, Sarwak,
Kumbowak.
En los ritos
los Tsokör transmiten sus conocimientos a los demás chamánes a través de las
leyendas, estas se dicen en un estilo musical recitativo o de canto. A este
estilo de narración le llaman “Siwa pakol” pero solo los chamanes entienden
esos cantos. Luego los sabios transmiten el saber ancestral al pueblo mediante
un estilo narrativo menos hierático denominado “Ká pakol”. Toda narración
se hace en lengua aborigen, los Bribrís llaman a su lengua “Seie”.
Las historias
para la curación solo se cantan en la noche. Las historias del principio de la
creación de la tierra, de lo que dios hizo cuando andaba en este mundo, ésas
se pueden contar durante el día.
Sus símbolos son: las maracas de jícara; el bastón del chamán, el
quetzal, la lora, el tucán, y la guacamaya.