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SEÑORA DEL
REINO INTERIOR
El reino de
Surá es subterráneo, porque en las entrañas de la tierra es donde se gesta
todo origen.
En la mitología Bribrí se representa a veces de forma masculina y casi siempre de forma femenina. Surá posee el don de la multiplicidad. Básicamente existen 8 Surá: cuatro femeninos y cuatro masculinos. Virtualmente son incontables pues cada ser humano posee el suyo propio.
Como entidad masculina Surá es el padre de Iriria, la niña tierra. Como entidad femenina es la tierra misma, útero de toda vida.
Surá es la primera reina madre, la primera abuela, el primer ser femenino.
Es la gran
maestra de la humanidad, en ella se conjuga el principio de todas las cosas.
Cuentan los sabios ancianos de Talamanca que conforme Surá produce los cantaros, estos emiten lindos y distintos sonidos, las melodías representan cualidades humanas tales como: trabajador; inteligente; aguerrido; bondadoso etc.
Solo los
chamanes que saben ver, conocen el acabado de la vasija y pueden escuchar sus
armonías.
Si bien Sibö
crea la humanidad, Surá es quien le da la forma. Por esta razón la gran diosa
del reino interior es representada como una excelsa artesana o alfarera, pues
desde sus hondos dominios, edifica a los seres humanos, dándoles la forma de
vasijas o cantaros de barro. Su divina manufactura comienza inmediatamente después
de la concepción, continúa aun luego del nacimiento y su obra puede durar
hasta la muerte misma del indio.
Cuando la
persona muere, regresa al lugar de su artesana, al reino uterino, protector y
subyacente de Surá, donde está el origen y paraíso del indio. Ellos lo
nombran Surakaska: la esfera del último destino y del primer inicio, el centro
de la esencia espiritual de todos los seres. De aquí el gran Sibö trajo las
semillas de maíz con las cuales creo a la humanidad. De Surakaska emerge toda
creación y todo lo creado sobre el haz de la tierra retornará al reino de Surá.
® Siböwak
albertosibaja@costarricense.cr